5o. Dom
de Pascua (Id=296)
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Canten al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas; todos los pueblos han presenciado su victoria.
Aleluya.
Cantáte Dómino cánticum
novum, quia mirabilia fecit Dóminus; ante conspéctum géntium revelávit iustitiam suam, allelúia.
Oración Colecta
Oremos:
Señor, tú que te has dignado redimirnos y has querido hacernos hijos tuyos,
míranos siempre con amor de Padre; y haz que, cuantos creemos en Cristo,
obtengamos la verdadera libertad y la herencia eterna.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Oración de los Fieles
Celebrante:
Invoquemos a Cristo, camino, verdad y vida, y, como pueblo sacerdotal,
pidámosle por las necesidades de todo el mundo:
A cada petición, respondemos:
Por tu misericordia, Señor, óyenos.
Para que Cristo, Esposo de la Iglesia, llene
de alegría pascual a todos los que se han consagrado a la extensión de su
reino, roguemos al Señor.
Por tu misericordia, Señor, óyenos.
Para que Cristo, piedra angular del
edificio, ilumine con el anuncio evangélico a los pueblos que aún desconocen
Por tu misericordia, Señor, óyenos.
Para que Cristo, estrella luciente de la
mañana, seque las lágrimas de los que lloran y aleje el dolor y las penas de
los que sufren, roguemos al Señor.
Por tu misericordia, Señor, óyenos.
Para que Cristo, testigo fidedigno y veraz,
nos conceda ser, con nuestra alegría evangélica, sal y luz para los humanos que
desconocen la victoria de la resurrección, roguemos al Señor.
Por tu misericordia, Señor, óyenos.
Celebrante:
Señor Dios, Padre todopoderoso, que te has revelado en Cristo como maestro y
redentor; escucha las oraciones de tu Iglesia y haz que, acercándonos a él, la
piedra angular desechada por los humanos, pero escogida y preciosa ante ti,
seamos edificados como templo del Espíritu y sacerdocio sagrado. Por
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de
los siglos.
Amén.
Dios nuestro, que por medio de estos dones nos haces participar de tu misma
vida divina, concédenos que nuestra conducta ponga de manifiesto las verdades
que nos has revelado.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
La nueva vida en Cristo
En verdad justo y necesario, es nuestro deber y
salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en este tiempo en que
Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Por él, los hijos de la luz nacen a la vida eterna, los creyentes atraviesan
los umbrales del Reino de los cielos; porque en la muerte de Cristo nuestra
muerte ha sido vencida y en su resurrección hemos resucitado todos.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y
también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar
el himno de tu gloria:
[Misa]
Yo soy la vid verdadera, ustedes las ramas, dice el Señor; el que permanece en
mí y yo en él, ése da fruto abundante.
Ego sum vitis vera et vos pálmites, dici Dóminus; qui
manet in me et ego in eo, hic fert fructum
multum, allelúia.
Aleluya.
Oración
después de la Comunión
Oremos:
Ven Señor, en ayuda de tu pueblo, y, ya que nos has iniciado en los misterios
de tu Reino, haz que abandonemos nuestra antigua vida de pecado y vivamos ya
desde ahora, la novedad de la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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